Conjunto documental Futurismo Italiano

1909-1940

Área geográfica: Italia

Fondos y conjuntos relacionados: Conjunto documental Vanguardia rusa - Conjunto Documental Fortunato Depero

Colecciones temáticas relacionadas: La revolución tipográfica

Exposiciones relacionadas: La idea de arteLa vanguardia aplicada (1890 – 1950)

Es de resaltar el hecho de que Filippo Tommaso Marinetti, hijo de un abogado italiano y nacido en Alejandría de Egipto, se trasladó a Francia, y fue en París donde estudió y adquirió su cultura literario-poética. En aquel momento París era la auténtica capital de la cultura y del arte, donde cada nuevo descubrimiento y contribución era expuesto a un público amplio y cualificado. Dada su asiduidad a los círculos literarios y políticos, es muy probable que Marinetti conociera la obra de Mallarmé, precisamente por su contexto político, y quizá (también) los planteamientos de Beauduin; lo que es seguro es que en 1896 «asistió» al estreno de Ubu Roi [Ubu rey] de Alfred Jarry y a su largo monólogo inicial. Pocos años después, en Milán, encauzó todas estas sugerencias hacia un ambicioso proyecto: la creación de una revista política. Y lo hizo en 1905, bajo el explícito título de Poesia. La revista se convirtió pronto no sólo en un escaparate de la mejor poesía europea, sino también en un espacio para los «innovadores”. A menudo los textos se publicaban en el idioma original de sus autores y el propio Marinetti, aún siendo italiano, escribía en francés, su lengua «madre» en el colegio. En 1905, y junto a Gian Pietro Lucini, Marinetti lanzaba, desde esta revista, la Inchiesta sul Verso libero [Encuesta sobre el verso libre], que, en línea con las innovaciones poéticas introducidas en Francia por Gustave Kahn, pretendía «actualizar» la poesía y la literatura, gracias a una sintaxis «libre» para transgredir imposiciones seculares. La iniciativa resultó un éxito y la revista se convirtió pronto en un auténtico volumen. Esta idea, junto a otras de carácter artístico y posteriormente también político, constituye la base para la redacción del Manifesto di fondazione del movimiento futurista, que Marinetti concibió ya en 1908 y que después de varias versiones reducidas publicadas en periódicos de provincia italianos lanzó» al mundo, adoptando como escaparate la primera página del diario parisino Le Figaro, en febrero de 1909.

La contribución del futurismo a la renovación tipo-gráfica resultó fundamental durante más de treinta años. El futurismo fue el primer movimiento que planteó esta cuestión desde un enfoque teórico; lo mismo hizo con muchos otros temas, al introducir la moda del «manifiesto» desde el que se anunciaba «antes» lo que se llevaría a cabo «después».

Ya en el manifiesto fundacional del futurismo, Marinetti y sus colegas, más allá de las famosas denuncias contra el «pasadismo», de los «museos y academias» y contra «Venecia, cloaca suprema...», «confiaban» a la literatura una nueva misión: «Hasta hoy, la literatura había exaltado la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo».Y más adelante: «Es necesario que el poeta se prodigue con ardor, con lujo y con magnificencia para aumentar el fervor entusiasta por los elementos primordiales».

Aquí se percibe claramente que aunque el futurismo incorpora elementos que suponen una fuerte ruptura con el pasado, sigue siendo en realidad heredero de los grandes ismos del siglo XIX —del simbolismo al decadentismo, impresionismo o divisionismo— e intenta colmar, con una dialéctica heroica, positivista, resultado del simbolismo, el vacío dejado por estos movimientos. Pero al mismo tiempo, con firmeza y decisión, también pretende dar un salto hacia adelante y romper radical e inevitablemente con todo lo anterior, en definitiva, con el continuismo histórico.